La placa de Alfonsín en el Aconcagua: cómo terminó en una hostería de Chile
Un andinista mendocino la dejó en la cumbre en 1987. Años después, un desconocido le contó en Atacama que él la había bajado.
- En 1987, el andinista mendocino David Flores dejó una placa en homenaje a Raúl Alfonsín en la cumbre del Aconcagua.
- Años después se enteró en Atacama de que un chileno, David Orellana, la había bajado por admiración al expresidente.
- Flores decidió que la placa se quedara en Chile y nació una amistad.
Hay historias que parecen inventadas. En 1987, con la democracia recién recuperada, el andinista mendocino David Flores subió al Aconcagua con una placa dedicada a Raúl Alfonsín. La había grabado con una frase del presidente: «Tenemos una meta: la vida, la justicia y la libertad para todos los que habiten este suelo». La dejó a 6.962 metros, en la cima.
El giro
Años después, Flores viajaba por el desierto de Atacama y se alojó en una hostería a más de 4.000 metros. Ahí, un hombre llamado David Orellana le hizo una pregunta increíble: si él era el que había dejado una placa de Alfonsín en el Aconcagua.
Orellana la había bajado de la montaña porque admiraba al expresidente argentino. Fue a buscarla y se la mostró a Flores, que no tenía idea de que ya no estaba en la cumbre. En Chile todavía gobernaba Pinochet, lo que le daba al gesto un peso político especial.
La carta
Flores le escribió a Alfonsín para contarle. El expresidente le respondió con una carta fechada el 17 de agosto de 1989, semanas después de dejar el cargo, en la que agradecía el gesto y comparaba los desafíos de la vida pública con llegar a una cumbre.
El final
Flores, hoy de 67 años y presidente del Club Andinista Mendoza, decidió que la placa se quedara en Chile. De ese encuentro nació una amistad que todavía sigue.
Deja una respuesta